Recibido: 14/11/2025
Aceptado: 27/11//2025
Nursing services in the specialty of pediatrics: challenge and realities in a panamanian environment
Universidad de Panamá
ORCID; https://orcid.org/0000-0003-3500-0708
Panamá
La enfermería pediátrica, fundamental para la salud de niños y adolescentes, se centra en el cuidado integral del niño en todas sus etapas. Se revisa específicamente para esta investigación los procesos de vacunación de niños porque en Panamá, esta labor enfrenta desafíos como escasez de recursos, sobrecarga laboral, falta de formación especializada y diversidad cultural, afectando la calidad de la atención. A pesar de estas dificultades, las enfermeras pediátricas demuestran gran compromiso. Esta investigación, enmarcada en teorías de enfermería y modelos de atención, tuvo el propósito de analizar los servicios de enfermería pediátrica sus retos y realidades en el entorno panameño. Se adoptó un paradigma emergente con enfoque mixto. La fase cuantitativa midió indicadores de calidad (satisfacción, seguridad, eficiencia) con encuestas y registros. La fase cualitativa exploró experiencias de enfermeras de centros de salud mediante entrevistas semiestructuradas. Se utilizó muestreo por conveniencia y aleatorio simple. Los datos se analizaron mediante análisis de contenido temático y estadística descriptiva e inferencial. Los principales desafíos identificados son escasez de recursos humanos y materiales, sobrecarga laboral, falta de formación especializada, diversidad cultural y determinantes sociales de la salud, lo que coincide con investigaciones en Latinoamérica. Se destaca la necesidad de fortalecer la formación continua, mejorar la gestión de recursos, fomentar el trabajo multidisciplinario, implementar modelos de atención centrada en el paciente y la familia, y promover la investigación en enfermería pediátrica. Se concluye el desarrollo de programas de formación especializada es vital, implementar modelos de gestión eficientes, fortalecer la comunicación interdisciplinaria, aplicar el modelo de atención centrada en el paciente y la familia, y desarrollar líneas de investigación prioritarias.
Palabras clave: Enfermería pediátrica, calidad de la atención, retos, realidades, estrategias.
Pediatric nursing, essential for the health of children and adolescents, focuses on the comprehensive care of children at all stages of development. This research specifically examines vaccination processes in children, as in Panama, this field faces challenges such as resource shortages, work overload, lack of specialized training, and cultural diversity, all of which affect the quality of care. Despite these difficulties, pediatric nurses demonstrate great commitment. This study, framed within nursing theories and care models, aimed to analyze pediatric nursing services, their challenges, and realities in the Panamanian context. An emerging paradigm with a mixed-method approach was adopted. The quantitative phase measured quality indicators (satisfaction, safety, efficiency) through surveys and records. The qualitative phase explored the experiences of nurses in health centers through semi-structured interviews. Convenience and simple random sampling were used. Data were analyzed using thematic content analysis and descriptive and inferential statistics. The main challenges identified include shortages of human and material resources, work overload, lack of specialized training, cultural diversity, and social determinants of health, aligning with findings from studies in Latin America. The study highlights the need to strengthen continuous education, improve resource management, encourage multidisciplinary collaboration, implement patient- and family-centered care models, and promote research in pediatric nursing. The conclusion emphasizes the importance of developing specialized training programs, implementing efficient management models, enhancing interdisciplinary communication, applying patient- and family-centered care approaches, and establishing priority research lines.
Keywords: Pediatric nursing, quality of care, challenges, realities, strategies.
La enfermería pediátrica, como disciplina especializada dentro de la enfermería, se centra en el cuidado integral del niño desde su nacimiento hasta la adolescencia, abarcando aspectos físicos, psicológicos y sociales (Potts & Mandleco, 2012). Su importancia radica en la singularidad del paciente pediátrico, cuyas necesidades varían según su etapa de desarrollo y requieren de un enfoque de atención diferenciado (Whaley & Wong, 2010). En este sentido, la enfermera pediátrica desempeña un papel fundamental en la promoción de la salud, prevención de enfermedades, tratamiento de patologías y rehabilitación del niño, trabajando en colaboración con un equipo multidisciplinario y la familia (American Nurses Association, 2015). La enfermera pediátrica no solo se encarga de administrar medicamentos y realizar procedimientos técnicos, sino que también educa a los padres y cuidadores sobre el cuidado del niño, brinda apoyo emocional y aboga por los derechos del paciente (World Health Organization, 2018).
En el contexto panameño, la enfermería pediátrica enfrenta retos y realidades particulares que inciden en la calidad de los servicios ofrecidos. La escasez de recursos humanos y materiales, la sobrecarga laboral, la falta de formación especializada y la diversidad cultural de la población son algunos de los factores que dificultan la labor de las enfermeras pediátricas (Ministerio de Salud de Panamá, 2020). La falta de personal capacitado puede llevar a una atención deficiente, errores en la administración de medicamentos y falta de seguimiento adecuado de los pacientes (UNICEF, 2019). La sobrecarga laboral puede generar estrés y agotamiento en las enfermeras, lo que puede afectar negativamente la calidad de la atención y la seguridad del paciente (American Nurses Association, 2015). A pesar de estas dificultades, las enfermeras pediátricas panameñas demuestran un gran compromiso y vocación de servicio, buscando estrategias para brindar una atención de calidad a los niños y sus familias (Ministerio de Salud de Panamá, 2020).
La calidad de la atención en enfermería pediátrica se define como el grado en que los servicios de enfermería satisfacen las necesidades de los pacientes y cumplen con los estándares profesionales (Donabedian, 1966). La calidad de la atención se puede medir a través de diferentes indicadores, como la satisfacción del paciente, la seguridad del paciente, la efectividad de los tratamientos y la eficiencia de los procesos (Institute of Medicine, 2001). En el contexto panameño, es necesario evaluar la calidad de los servicios de enfermería pediátrica para identificar áreas de mejora y garantizar que los niños reciban una atención integral y de calidad.
La investigación se centra en el análisis de los servicios de enfermería en la especialidad de pediatría en un entorno panameño, con el objetivo de identificar los principales retos y realidades que enfrentan las enfermeras pediátricas y proponer estrategias para mejorar la calidad de la atención. Para ello, se explorarán las siguientes preguntas de investigación:
¿Cuáles son los principales retos que enfrentan las enfermeras pediátricas en el entorno panameño?
¿Cuáles son las realidades que influyen en la calidad de los servicios de enfermería pediátrica en Panamá?
¿Qué estrategias se pueden implementar para mejorar la calidad de la atención de enfermería pediátrica en Panamá?
Este estudio se justifica por la necesidad de generar evidencia científica que permita comprender la situación actual de la enfermería pediátrica en Panamá y promover la toma de decisiones informadas para fortalecer los servicios de salud y garantizar el bienestar de los niños. Se espera que los resultados de esta investigación sean de utilidad para las enfermeras pediátricas, los profesionales de la salud, los gestores de políticas públicas y la comunidad en general.
La enfermería pediátrica, como especialidad dentro de la enfermería, se define como el cuidado integral del niño desde el nacimiento hasta la adolescencia, abarcando aspectos físicos, psicológicos y sociales (Potts & Mandleco, 2012). Se distingue por su enfoque en las necesidades específicas de los niños en cada etapa de desarrollo, desde el recién nacido prematuro hasta el adolescente en crecimiento (Whaley & Wong, 2010). Esta disciplina reconoce que los niños no son "adultos pequeños", sino individuos en constante evolución, con características y requerimientos propios que demandan una atención especializada y sensible (Betz, Hunsberger, & Wright, 2017).
La enfermería pediátrica desempeña un papel crucial en la promoción de la salud infantil, la prevención de enfermedades y el cuidado de niños enfermos (American Nurses Association, 2015). Las enfermeras pediátricas trabajan en colaboración con otros profesionales de la salud y las familias para garantizar que los niños reciban una atención integral y de calidad que les permita alcanzar su máximo potencial de desarrollo (World Health Organization, 2018). Su labor no se limita al ámbito hospitalario, sino que se extiende a la comunidad, donde promueven estilos de vida saludables, previenen accidentes y enfermedades, y brindan apoyo a las familias en el cuidado de sus hijos (Kyle & Carman, 2017).
La enfermera pediátrica cumple múltiples funciones y responsabilidades en el cuidado de los niños. Además de brindar cuidado directo, que incluye la administración de medicamentos, la realización de procedimientos técnicos y el monitoreo de signos vitales, las enfermeras pediátricas educan a los padres y cuidadores sobre el cuidado del niño en el hogar, la importancia de la vacunación y la prevención de enfermedades (Ball et al., 2018). Asimismo, brindan apoyo emocional a los niños y sus familias, especialmente en momentos de enfermedad o hospitalización, y abogan por los derechos de los niños a recibir una atención de calidad y a ser escuchados y respetados (Association of Pediatric Hematology/Oncology Nurses, 2019).
La enfermera pediátrica también juega un papel fundamental en la coordinación de la atención entre los diferentes miembros del equipo de salud, asegurando que el niño reciba una atención integral y coordinada (Nelson et al., 2016). Además, participa en la investigación y en la implementación de prácticas basadas en la evidencia para mejorar la calidad de la atención y garantizar que los niños reciban los mejores cuidados posibles (Melnyk & Fineout-Overholt, 2018).
Es importante destacar que el rol de la enfermera pediátrica se ha expandido en las últimas décadas, abarcando nuevas áreas como la atención domiciliaria, la telemedicina y el cuidado de niños con enfermedades crónicas o discapacidades (Pillitteri, 2016). Esto ha requerido que las enfermeras pediátricas adquieran nuevas habilidades y conocimientos para poder brindar una atención integral y de calidad a los niños en todos los ámbitos.
La escasez de recursos en la enfermería pediátrica en Panamá se manifiesta en múltiples dimensiones. La falta de personal calificado, incluyendo enfermeras pediátricas especializadas, es una realidad que impacta directamente en la calidad de la atención (Ministerio de Salud de Panamá, 2020). Esta escasez se agudiza en áreas rurales y de difícil acceso, donde la disponibilidad de profesionales de la salud es aún más limitada (UNICEF, 2019).
La falta de recursos materiales, como equipos médicos modernos, medicamentos y suministros, también representa un obstáculo para brindar una atención oportuna y eficaz (OPS, 2018). La infraestructura de los centros de salud y hospitales puede ser inadecuada, con espacios reducidos, falta de camas pediátricas y equipos obsoletos, lo que dificulta el trabajo de las enfermeras y compromete la seguridad de los pacientes (Contraloría General de la República de Panamá, 2021).
La escasez de recursos financieros limita la inversión en la formación y capacitación del personal, así como la adquisición de nuevos equipos y tecnologías (Ministerio de Economía y Finanzas de Panamá, 2022). Esta situación puede generar frustración y desmotivación en las enfermeras, quienes se ven limitadas en su capacidad para brindar una atención de calidad a los niños (Aiken et al., 2012).
La sobrecarga laboral es una consecuencia directa de la escasez de recursos humanos en la enfermería pediátrica en Panamá. Las enfermeras pediátricas a menudo tienen que atender a un número excesivo de pacientes, lo que les impide dedicar el tiempo necesario a cada uno (Duffield et al., 2010). Esta situación se agrava en hospitales y centros de salud con alta demanda de atención pediátrica, donde las enfermeras pueden llegar a atender a más de 20 pacientes por turno (Estudio Nacional de Enfermería en Panamá, 2019).
La sobrecarga laboral no solo afecta la calidad de la atención, sino también el bienestar de las enfermeras. El estrés, el agotamiento y la falta de tiempo para descansar pueden generar problemas de salud física y mental, como ansiedad, depresión y síndrome de burnout (Laschinger et al., 2010). Además, la sobrecarga laboral puede aumentar el riesgo de errores en la administración de medicamentos y en la realización de procedimientos, lo que pone en peligro la seguridad de los pacientes (Stone et al., 2008).
La falta de formación especializada en enfermería pediátrica es un factor que limita la capacidad de las enfermeras para brindar una atención de calidad y actualizada en Panamá (American Nurses Association, 2015). Si bien existen algunas instituciones que ofrecen programas de formación en enfermería pediátrica, la oferta es limitada y no satisface la demanda existente (Asociación Nacional de Enfermeras de Panamá, 2020).
La falta de formación especializada se traduce en una falta de conocimientos y habilidades específicas para el cuidado de niños en diferentes etapas de desarrollo, así como para el manejo de enfermedades y condiciones propias de la infancia (Betz et al., 2017). Las enfermeras pediátricas pueden sentirse inseguras o poco preparadas para atender a niños con necesidades complejas, lo que puede afectar la calidad de la atención y la seguridad del paciente (World Health Organization, 2018).
Panamá es un país con una gran diversidad cultural, donde conviven diferentes grupos étnicos, como indígenas, afrodescendientes, mestizos y blancos (Ministerio de Cultura de Panamá, 2023). Cada grupo tiene sus propias costumbres, creencias y prácticas en relación con la salud y la enfermedad, lo que plantea retos para la atención de enfermería pediátrica (Kyle & Carman, 2017).
Las enfermeras pediátricas deben ser sensibles a las necesidades culturales de los pacientes y sus familias, y adaptar su atención para garantizar que sea culturalmente apropiada y respetuosa (Purnell, 2014). Esto implica conocer las diferentes culturas, aprender a comunicarse de manera intercultural y adaptar las prácticas de cuidado a las necesidades específicas de cada paciente y familia. La falta de conocimiento sobre las diferentes culturas y la falta de habilidades de comunicación intercultural pueden generar barreras en la atención y afectar la satisfacción de los pacientes (Leininger, 2002).
Además de los retos mencionados, la enfermería pediátrica en Panamá enfrenta otros desafíos, como la desigualdad social, la pobreza, la falta de acceso a servicios de salud en áreas rurales y la violencia (UNICEF, 2019). Estos factores pueden influir en la salud de los niños y dificultar el acceso a una atención de calidad (Gruskin et al., 2010).
La desigualdad social se manifiesta en la disparidad en el acceso a servicios de salud, educación y vivienda entre diferentes grupos de la población (PNUD, 2020). Los niños que viven en condiciones de pobreza pueden tener dificultades para acceder a alimentos nutritivos, agua potable y saneamiento básico, lo que aumenta su riesgo de enfermedades (Farnsworth et al., 2017). La falta de acceso a servicios de salud en áreas rurales y de difícil acceso puede retrasar el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, lo que puede tener consecuencias graves para la salud de los niños (Medina & Núñez, 2015). La violencia, tanto doméstica como comunitaria, puede afectar la salud física y mental de los niños, así como su desarrollo integral (Organización Panamericana de la Salud, 2018).
Las enfermeras pediátricas deben ser conscientes de estos retos y trabajar en colaboración con otros profesionales y organizaciones para promover la salud y el bienestar de los niños en Panamá. Esto implica abogar por políticas públicas que promuevan la equidad en el acceso a servicios de salud, así como participar en programas y proyectos que buscan mejorar las condiciones de vida de los niños en situación de vulnerabilidad.
Diversas investigaciones realizadas en países de Latinoamérica con contextos similares al panameño revelan retos y realidades comunes en la enfermería pediátrica. Un estudio realizado en Colombia por Ochoa-Gómez et. al (2018), encontró que la escasez de recursos humanos y materiales, la sobrecarga laboral y la falta de formación especializada son los principales desafíos que enfrentan las enfermeras pediátricas en ese país. Estos hallazgos coinciden con los resultados de investigaciones realizadas en otros países de la región, como México por Vargas-Ortiz et. al (2020), Perú por Morales-Asencio et. al (2019), y Brasil por Lenardt et. al (2017), lo que sugiere que estos problemas son comunes en Latinoamérica.
En estos estudios se destaca la necesidad de fortalecer la formación especializada en enfermería pediátrica, mejorar la gestión de recursos humanos y materiales, y diseñar estrategias para reducir la sobrecarga laboral y mejorar las condiciones de trabajo de las enfermeras. Asimismo, se subraya la importancia de promover la investigación en enfermería pediátrica para generar evidencia científica que guíe la toma de decisiones y la implementación de políticas públicas en salud infantil.
Los estudios realizados en Latinoamérica revelan que los retos que enfrenta la enfermería pediátrica en Panamá son similares a los de otros países de la región. Esto sugiere que las estrategias implementadas en otros países para abordar estos problemas podrían ser adaptadas y aplicadas al contexto panameño.
Por otra parte, investigaciones realizadas en países en desarrollo de otras regiones, como África y Asia, también abordan retos y realidades similares en la enfermería pediátrica. Un estudio realizado en Kenia por Waweru et al., (2021) encontró que la falta de acceso a servicios de salud en áreas rurales, la pobreza y la diversidad cultural son factores que influyen en la salud de los niños y dificultan la labor de las enfermeras pediátricas. Estos hallazgos son consistentes con los resultados de investigaciones realizadas en otros países en desarrollo, como India por Radhakrishnan et. al., (2019) y Nigeria por Eze et. al., (2020), lo que sugiere que estos problemas son comunes en contextos de bajos recursos.
En estos estudios se destaca la necesidad de fortalecer los sistemas de salud en áreas rurales, mejorar el acceso a servicios de salud para poblaciones vulnerables, y promover la educación y la participación comunitaria en el cuidado de la salud infantil. Asimismo, se subraya la importancia de formar a las enfermeras pediátricas en habilidades de comunicación intercultural y en el manejo de enfermedades prevalentes en la infancia.
Definitivamente los estudios realizados en países en desarrollo de otras regiones revelan que los retos que enfrenta la enfermería pediátrica en Panamá son similares a los de otros contextos de bajos recursos. Esto sugiere que las estrategias implementadas en estos países para abordar estos problemas podrían ser adaptadas y aplicadas al contexto panameño, considerando las particularidades de cada región.
En este sentido, las investigaciones revisadas en esta sección ofrecen valiosas lecciones aprendidas que pueden ser aplicadas al contexto panameño. En primer lugar, se destaca la importancia de fortalecer la formación especializada en enfermería pediátrica para garantizar una atención de calidad y actualizada. En segundo lugar, se subraya la necesidad de mejorar la gestión de recursos humanos y materiales para optimizar la atención y reducir la sobrecarga laboral. En tercer lugar, se promueve la investigación en enfermería pediátrica para generar evidencia científica que guíe la toma de decisiones y la implementación de políticas públicas en salud infantil.
Asimismo, se destaca la importancia de considerar la diversidad cultural de la población panameña al diseñar e implementar estrategias para mejorar la calidad de la atención de enfermería pediátrica. Las enfermeras pediátricas deben ser sensibles a las necesidades culturales de los pacientes y sus familias, y adaptar su atención para garantizar que sea culturalmente apropiada y respetuosa.
Finalmente, se subraya la necesidad de abordar los determinantes sociales de la salud, como la pobreza, la desigualdad y la falta de acceso a servicios de salud, para mejorar la salud y el bienestar de los niños en Panamá. Las enfermeras pediátricas pueden jugar un papel fundamental en la promoción de la salud y la prevención de enfermedades en la comunidad, trabajando en colaboración con otros profesionales y organizaciones.
Se considera que las lecciones aprendidas de las investigaciones revisadas en esta sección son fundamentales para mejorar la calidad de la atención de enfermería pediátrica en Panamá. Es necesario implementar estrategias integrales que aborden los retos y realidades identificados, fortaleciendo la formación especializada, mejorando la gestión de recursos, promoviendo la investigación y considerando la diversidad cultural de la población. Asimismo, es crucial abordar los determinantes sociales de la salud para garantizar que todos los niños tengan acceso a una atención de calidad y a las oportunidades necesarias para desarrollar su máximo potencial.
La vacunación en pediatría es una estrategia clave para garantizar la salud infantil y el bienestar colectivo, ya que protege a los niños de enfermedades infecciosas graves como el sarampión, la poliomielitis y la difteria, reduciendo la propagación de brotes y sus posibles complicaciones. Además, ha demostrado ser una herramienta efectiva para disminuir la mortalidad infantil, especialmente en los primeros años de vida, cuando los niños son más vulnerables a infecciones severas. Al mismo tiempo, contribuye a la creación de inmunidad colectiva, protegiendo indirectamente a quienes, por razones médicas, no pueden ser vacunados, como bebés recién nacidos o personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Más allá del impacto en la salud, los programas de vacunación representan un beneficio para los sistemas sanitarios, ya que la prevención de enfermedades mediante vacunas es significativamente más económica que el tratamiento de brotes y sus secuelas. Esto no solo disminuye los costos hospitalarios, sino que también permite que los niños crezcan en mejores condiciones de salud, evitando interrupciones en su educación y favoreciendo su desarrollo físico y cognitivo. A lo largo de la historia, la inmunización ha sido clave en la erradicación de enfermedades como la viruela y en la reducción de otras patologías de alto riesgo. Asimismo, un programa de vacunación eficiente fortalece la confianza de la población en el sistema de salud, fomentando la adopción de medidas preventivas y garantizando que más niños reciban atención médica adecuada desde una edad temprana.
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han informado que, gracias al Programa de Vacunas para Niños (VFC), casi el 90% de los niños elegibles nacidos entre 2011 y 2020 recibieron la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola, lo que demuestra la eficacia de los programas de vacunación en la prevención de enfermedades infantiles. (UNICEF)
La formación y capacitación continua del personal de enfermería pediátrica es un pilar fundamental para garantizar una atención de calidad y actualizada (American Nurses Association, 2015). Benner (2001), destaca la importancia de la formación basada en competencias, que permita a las enfermeras desarrollar las habilidades y conocimientos necesarios para brindar una atención integral y segura a los niños. Se propone el desarrollo de programas de formación especializada en enfermería pediátrica que abarquen tanto aspectos teóricos como prácticos, y que se adapten a las necesidades específicas del contexto panameño. Estos programas deben incluir temas como el cuidado integral del niño en las diferentes etapas de desarrollo, el manejo de enfermedades prevalentes en la infancia, la comunicación con niños y familias, la atención culturalmente sensible, y la investigación en enfermería pediátrica.
Además, se recomienda la implementación de programas de capacitación continua que permitan a las enfermeras pediátricas actualizar sus conocimientos y habilidades, y mantenerse al día con los avances científicos y tecnológicos en el campo de la salud infantil. Schon (1983), resalta la importancia de la reflexión en la práctica como una herramienta para el aprendizaje y el desarrollo profesional. Estos programas pueden incluir cursos, talleres, seminarios, conferencias y pasantías en centros de referencia nacionales e internacionales (World Health Organization, 2018).
Imagen 1 Programa de inmunización
Nota: generado de Copilot.ai (2025)
La gestión eficiente de los recursos humanos, materiales y financieros es esencial para optimizar la atención de enfermería pediátrica y reducir la sobrecarga laboral. Aiken et al. (2012) han demostrado la relación entre la dotación de personal de enfermería y la calidad de la atención y los resultados en los pacientes. Se propone la implementación de modelos de gestión que permitan una distribución equitativa del personal, la asignación de tareas de acuerdo a las competencias de cada enfermera, y la utilización eficiente de los recursos materiales y financieros disponibles.
Asimismo, se recomienda la creación de equipos de trabajo multidisciplinarios que incluyan enfermeras pediátricas, médicos, psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales de la salud, para brindar una atención integral y coordinada a los niños y sus familias (Nelson et al., 2016). La implementación de sistemas de información y comunicación eficientes también es fundamental para mejorar la gestión de la atención y garantizar la continuidad de los cuidados.
El trabajo en equipo multidisciplinario y la colaboración entre profesionales de la salud son fundamentales para brindar una atención integral y de calidad a los niños y sus familias. Cohen y Bailey (1997), destacan la importancia de la comunicación y la coordinación entre los miembros del equipo para lograr objetivos comunes. Se propone el fortalecimiento de la comunicación y la coordinación entre enfermeras pediátricas, médicos, psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales de la salud, a través de la implementación de estrategias como reuniones clínicas interdisciplinarias, sesiones de discusión de casos y protocolos de atención compartidos.
Asimismo, se recomienda la promoción de un ambiente de trabajo colaborativo y de respeto mutuo, donde cada profesional pueda aportar sus conocimientos y habilidades para el beneficio de los pacientes. La capacitación en habilidades de comunicación y trabajo en equipo también es fundamental para garantizar una colaboración efectiva entre los miembros del equipo.
La atención centrada en el paciente y la familia es un modelo de atención que reconoce la importancia de la participación activa de los niños y sus familias en el cuidado de su salud. Betz et al., (2017) resaltan los beneficios de este modelo en términos de satisfacción del paciente, calidad de la atención y resultados en salud. Se propone la implementación de este modelo en todos los servicios de enfermería pediátrica en Panamá, garantizando que los niños y sus familias sean informados, escuchados y respetados en todas las etapas del proceso de atención.
Se recomienda la creación de espacios de participación para niños y familias, donde puedan expresar sus opiniones, necesidades y preferencias. Asimismo, se subraya la importancia de adaptar la comunicación y las prácticas de cuidado a las características individuales de cada niño y familia, considerando su edad, cultura, idioma y nivel de comprensión.
La investigación y evaluación son herramientas fundamentales para identificar áreas de mejora y medir el impacto de las estrategias implementadas en la atención de enfermería pediátrica. Melnyk y Fineout-Overholt (2018), destacan la importancia de la práctica basada en la evidencia para mejorar la calidad de la atención y los resultados en los pacientes. Se recomienda la realización de investigaciones y evaluaciones que aborden los principales retos y realidades de la enfermería pediátrica en Panamá, como la escasez de recursos, la sobrecarga laboral, la falta de formación especializada, la diversidad cultural y los determinantes sociales de la salud.
Asimismo, se subraya la importancia de difundir los resultados de las investigaciones y evaluaciones a través de publicaciones científicas, presentaciones en congresos y otros medios, para que puedan ser utilizados por otros profesionales y tomadores de decisiones en el campo de la salud infantil.
Las teorías de enfermería proporcionan un marco conceptual para entender y abordar el cuidado de los niños y sus familias. Nightingale (1860), considerada la fundadora de la enfermería moderna, destacó la importancia del entorno en la salud y el bienestar de las personas. Su teoría se centra en la manipulación del entorno para facilitar la curación y el bienestar del paciente. En el cuidado pediátrico, esto se traduce en la creación de un ambiente seguro, limpio y estimulante para los niños, así como en la promoción de la participación de la familia en el cuidado.
Henderson (1966), definió la enfermería como la ayuda que se presta a las personas, enfermas o sanas, para realizar aquellas actividades que ellas realizarían por sí mismas si tuvieran la fuerza, la voluntad o los conocimientos necesarios, y para ayudarles a alcanzar la independencia lo antes posible. En el cuidado pediátrico, esto implica ayudar a los niños a satisfacer sus necesidades básicas, como alimentación, higiene, descanso y juego, y fomentar su autonomía y desarrollo.
Watson (1979), desarrolló la teoría del cuidado humano, que enfatiza la importancia de la relación terapéutica entre la enfermera y el paciente, así como la dimensión espiritual y trascendente del cuidado. En el cuidado pediátrico, esto se traduce en la creación de un ambiente de confianza y empatía, donde la enfermera se preocupa por el bienestar emocional y espiritual del niño y su familia, y les brinda apoyo y consuelo en momentos de dificultad.
Roy (1970), propuso el modelo de adaptación, que considera al ser humano como un sistema adaptativo que interactúa constantemente con su entorno. La enfermería, según Roy, tiene como objetivo ayudar a las personas a adaptarse a los cambios en su entorno y a mantener su salud y bienestar. En el cuidado pediátrico, esto implica ayudar a los niños a adaptarse a los cambios en su desarrollo, a las enfermedades y tratamientos, y a las transiciones en su vida.
Por su parte, los modelos de atención de enfermería pediátrica proporcionan un marco para organizar y prestar los cuidados a los niños y sus familias. El modelo de atención basada en la evidencia (ABE), se ha convertido en un estándar de oro para la práctica de la enfermería. La ABE implica la utilización de la mejor evidencia científica disponible, junto con la experiencia clínica y los valores del paciente, para tomar decisiones sobre el cuidado de la salud (Sackett et al., 2000). En el cuidado pediátrico, esto se traduce en la búsqueda y evaluación crítica de la evidencia científica sobre intervenciones y tratamientos, así como en la adaptación de las prácticas de cuidado a las necesidades específicas de cada niño y familia.
El modelo de atención centrada en el paciente y la familia (ACPC). reconoce la importancia de la participación activa de los niños y sus familias en el cuidado de su salud. La ACPC implica la colaboración entre la enfermera, el niño y su familia en la toma de decisiones sobre el cuidado, así como la adaptación de la atención a las necesidades y preferencias de cada familia (Betz et al., 2017). En el cuidado pediátrico, esto se traduce en la creación de un ambiente de confianza y respeto, donde la enfermera informa, escucha y apoya a los niños y sus familias en todas las etapas del proceso de atención.
El modelo de atención integral considera al niño como un ser integral, que abarca aspectos físicos, psicológicos, sociales y espirituales. La atención integral implica la coordinación de los cuidados entre diferentes profesionales de la salud, así como la consideración de los determinantes sociales de la salud en la planificación y prestación de los cuidados (Organización Mundial de la Salud, 2018). En el cuidado pediátrico, esto se traduce en la colaboración entre enfermeras, médicos, psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales, así como en la articulación de los servicios de salud con la comunidad.
La investigación adoptó un enfoque mixto, que combina elementos cuantitativos y cualitativos en un paradigma emergente por la complejidad que reviste el escenario. Para abordar de manera integral los retos y realidades de la enfermería pediátrica en el contexto panameño, Creswell y Clark (2018), han señalado que los métodos mixtos permiten obtener una comprensión más profunda y completa del fenómeno de estudio, al integrar diferentes perspectivas y tipos de datos.
Para la recolección de datos cualitativos, se realizaron entrevistas semiestructuradas a enfermeras pediátricas que trabajan en diferentes instituciones de salud en Panamá. Rubin y Rubin (2011), destacan que las entrevistas semiestructuradas permiten obtener información detallada sobre las experiencias y perspectivas de los participantes, al tiempo que ofrecen flexibilidad para explorar temas emergentes.
Así mismo, se utilizaron encuestas y registros de datos existentes en las instituciones de salud. Las encuestas permitirán medir la satisfacción de los pacientes y sus familias con la atención recibida, así como la percepción de las enfermeras sobre la calidad de la atención. Los registros de datos existentes permitieron obtener información sobre indicadores de seguridad del paciente, como la incidencia de eventos adversos y errores de medicación. La elección de las entrevistas semiestructuradas como método de recolección de datos cualitativos se debe a que considero que este tipo de entrevista es el más adecuado para explorar las experiencias y perspectivas de las enfermeras pediátricas en profundidad. Las encuestas y los registros de datos existentes se utilizarán para complementar la información cualitativa y obtener datos cuantitativos sobre indicadores de calidad de la atención.
La parte cualitativa de la investigación se centró en la exploración de las experiencias y percepciones de las enfermeras pediátricas sobre los retos que enfrentan en su práctica diaria, así como en la identificación de las estrategias que consideran más efectivas para mejorar la calidad de la atención. La parte cuantitativa se centró en la medición de indicadores de calidad de la atención, como la satisfacción de los pacientes y sus familias, la seguridad del paciente, y la eficiencia de los procesos.
En este sentido, se considera que el enfoque mixto fue el más adecuado para esta investigación, ya que permitió abordar la complejidad del fenómeno de estudio desde diferentes ángulos. La combinación de datos cualitativos y cuantitativos enriquecerá la comprensión de los retos y realidades de la enfermería pediátrica en Panamá, y permitirá generar recomendaciones más sólidas y contextualizadas.
Para la selección de informantes clave estuvo conformada por participantes del entorno familiar de los niños y del personal de enfermería, se utilizó un muestreo por conveniencia, invitando a participar a enfermeras pediátricas que trabajan en diferentes instituciones de salud en Panamá y que estuvieran dispuestas a compartir sus experiencias y perspectivas. Se buscó incluir una muestra diversa de enfermeras, en términos de edad, experiencia laboral y nivel de formación.
Los datos cualitativos obtenidos a través de las entrevistas fueron analizados mediante un análisis de contenido temático, siguiendo los pasos propuestos por Braun y Clarke (2006). Este proceso implicó la identificación de temas recurrentes en las entrevistas, la codificación de los datos, la agrupación de los códigos en categorías y la interpretación de los resultados.
Los datos cuantitativos obtenidos a través de las encuestas y los registros de datos existentes fueron analizados mediante estadísticas descriptivas e inferenciales, criterios de validez y confiabilidad para asegurar la precisión y consistencia de las mediciones.
Se documentaron detalladamente todos los pasos del proceso de investigación, desde la selección de los participantes hasta el análisis de los datos, para que otros investigadores puedan replicar el estudio en el futuro. Se pondrá a disposición de la comunidad científica los instrumentos de recolección de datos y los protocolos de análisis utilizados en la investigación. La rigurosidad y replicabilidad de la metodología son fundamentales para garantizar la validez y confiabilidad de los resultados de la investigación. Se tomaron todas las medidas necesarias para asegurar que el estudio sea riguroso y pueda ser replicado por otros investigadores en el futuro.
Gráfico 1. Percepción sobre la efectividad de las estrategias de gestión para mejorar la calidad y accesibilidad de los servicios de salud en pediatría.
Nota: Personal de enfermería de Centros de salud (2025).
Los resultados muestran que la mayoría de los participantes (68,8%) están de acuerdo o muy de acuerdo en que las estrategias de gestión se consideran más efectivas para mejorar la calidad y accesibilidad de los servicios en el sector salud, especialmente en áreas vulnerables. Un 25% de los participantes no están ni de acuerdo ni en desacuerdo, y solo un 6,3% está muy en desacuerdo.
Estos resultados sugieren que existe un consenso general entre los directores de jornadas de vacunación y médicos con experiencia en pediatría y salud pública sobre la importancia de las estrategias de gestión para mejorar la calidad y accesibilidad de los servicios de salud en áreas vulnerables. Sin embargo, también hay un porcentaje significativo de participantes que no tienen una opinión definida al respecto, lo que podría indicar una falta de conocimiento o experiencia en la implementación de este tipo de estrategias.
Se puede interpretar estas derivaciones a la luz de la teoría de la gestión del cambio de Kotter (1996), quien propone que para que una iniciativa de cambio sea exitosa, es necesario crear un sentido de urgencia, construir una coalición guía poderosa, formar una visión estratégica y comunicar la visión del cambio. En este sentido, los participantes que están de acuerdo o muy de acuerdo con la efectividad de las estrategias de gestión podrían haber experimentado o presenciado iniciativas de cambio exitosas en sus instituciones, donde se aplicaron los principios de Kotter.
Por otro lado, los participantes que no tienen una opinión definida podrían no haber estado involucrados en iniciativas de cambio o no haber visto resultados concretos de las estrategias de gestión implementadas. Esto sugiere que es necesario fortalecer la comunicación y la participación de los profesionales de la salud en el diseño e implementación de estrategias de gestión, así como evaluar y difundir los resultados de estas iniciativas para generar un mayor consenso y compromiso.
Además, pueden relacionar estos resultados con la teoría de la equidad en salud de Braveman (2006), quien destaca la importancia de abordar las desigualdades en salud que afectan a las poblaciones vulnerables. En este sentido, las estrategias de gestión podrían ser herramientas clave para reducir estas desigualdades, al mejorar la calidad y accesibilidad de los servicios de salud en áreas donde más se necesitan.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que la implementación de estrategias de gestión efectivas requiere de liderazgo, recursos y capacidades adecuadas. Los participantes que están muy en desacuerdo con la efectividad de las estrategias de gestión podrían haber enfrentado desafíos en este sentido, como la falta de apoyo de las autoridades, la escasez de recursos o la resistencia al cambio por parte del personal de salud.
Gráfico 2. Razones de interrupción del esquema de vacunación infantil: falta de tiempo, desinformación y desconfianza.
Nota: Personal de enfermería de Centros de salud (2025).
Los resultados muestran una distribución variada de opiniones entre los participantes en relación con las razones de interrupción del esquema de vacunación de sus hijos. Un 49.9% de los participantes está de acuerdo o muy de acuerdo en que algunas de las razones mencionadas (falta de tiempo, desinformación sobre el cronograma, rechazo o desconfianza hacia las vacunas) han sido motivo de interrupción del esquema de vacunación de sus hijos, mientras que un 25% está muy en desacuerdo y otro 25% no está ni de acuerdo ni en desacuerdo.
Estos resultados sugieren que las razones mencionadas son factores relevantes que pueden influir en la interrupción del esquema de vacunación. La falta de tiempo, la desinformación sobre el cronograma, el rechazo o la desconfianza hacia las vacunas son obstáculos que pueden dificultar la adherencia a la vacunación infantil.
Es importante destacar que hay un porcentaje significativo de participantes que no están ni de acuerdo ni en desacuerdo (25%). Esto podría indicar que estas razones no son aplicables a su situación personal, ya sea porque no tienen hijos, porque cuentan con apoyo familiar para el cuidado de sus hijos o porque tienen horarios flexibles que les permiten llevar a sus hijos a vacunar sin mayores inconvenientes.
Es posible interpretar estos resultados a la luz de la teoría de las creencias en salud (Rosenstock, 1974), que destaca la importancia de las creencias de las personas sobre la salud y la enfermedad para comprender sus comportamientos relacionados con la salud. En este sentido, la desinformación sobre el cronograma y el rechazo o la desconfianza hacia las vacunas podrían estar relacionados con creencias erróneas sobre los riesgos y beneficios de la vacunación.
Además, es posible relacionar estos resultados con la teoría de la autoeficacia (Bandura, 1977), que se refiere a la creencia de una persona en su capacidad para realizar una tarea específica. En este sentido, la falta de tiempo podría ser un factor que disminuye la autoeficacia de los padres para llevar a sus hijos a vacunar, ya que sienten que no tienen el control suficiente sobre su tiempo para cumplir con esta responsabilidad.
En cuanto a un abordaje de lo más relevante en el análisis cualitativo se diseñaron unidades de análisis enmarcada en el paradigma emergente con enfoque cualitativo. Esta perspectiva reconoce la complejidad del fenómeno de la vacunación infantil y la necesidad de abordarlo desde diferentes niveles para comprenderlo en su totalidad.
La elección de estas unidades de análisis se justifica por la necesidad de abordar la problemática de la vacunación pediátrica desde una perspectiva holística y compleja, que involucre tanto a los individuos (niños y profesionales de la salud) como a los grupos (familias).
Al analizar el contexto familiar, se exploró a raíz de las creencias, actitudes y recursos de los padres influyen en las decisiones de vacunación de sus hijos. Al incluir a los profesionales de la salud, se buscó identificar los desafíos y oportunidades que enfrentan en la promoción de los servicios de enfermería en el contexto pediátrico, así como sus recomendaciones para mejorar la cobertura y adherencia.
La presente investigación ha permitido identificar los principales retos y realidades que enfrenta la enfermería pediátrica en el contexto panameño, así como las estrategias que se consideran más efectivas para mejorar la calidad de la atención. Los resultados de este estudio revelan que la escasez de recursos humanos y materiales, la sobrecarga laboral, la falta de formación especializada, la diversidad cultural y los determinantes sociales de la salud son los principales desafíos que dificultan la labor de las enfermeras pediátricas en Panamá.
Estos hallazgos coinciden con los resultados de investigaciones realizadas en otros países de Latinoamérica y en desarrollo, lo que sugiere que estos problemas son comunes en contextos de bajos recursos. Sin embargo, cada contexto tiene sus particularidades y es necesario adaptar las estrategias implementadas en otros países a las necesidades específicas de la realidad panameña.
La investigación también ha puesto de manifiesto la importancia de fortalecer la formación y capacitación continua del personal de enfermería pediátrica, mejorar la gestión de recursos, fomentar el trabajo en equipo multidisciplinario, implementar modelos de atención centrada en el paciente y la familia, y promover la investigación en enfermería pediátrica. Estas estrategias se consideran fundamentales para mejorar la calidad de la atención y garantizar el bienestar de los niños en Panamá.
Es importante destacar que la investigación se ha centrado en la perspectiva de las enfermeras pediátricas y en la medición de indicadores de calidad de la atención. Futuras investigaciones podrían explorar la perspectiva de otros actores relevantes, como los pacientes, las familias, los médicos y los gestores de políticas públicas, para obtener una comprensión más completa del fenómeno de estudio.
Con base en las consideraciones finales de esta investigación, se proponen las siguientes recomendaciones para mejorar la calidad de la atención de enfermería pediátrica en Panamá:
Fortalecer la formación y capacitación continua del personal de enfermería pediátrica: Se recomienda el desarrollo de programas de formación especializada en enfermería pediátrica que abarquen tanto aspectos teóricos como prácticos, y que se adapten a las necesidades específicas del contexto panameño. Estos programas deben incluir temas como el cuidado integral del niño en las diferentes etapas de desarrollo, el manejo de enfermedades prevalentes en la infancia, la comunicación con niños y familias, la atención culturalmente sensible, y la investigación en enfermería pediátrica.
Mejorar la gestión de recursos humanos y materiales: Se propone la implementación de modelos de gestión que permitan una distribución equitativa del personal, la asignación de tareas de acuerdo a las competencias de cada enfermera, y la utilización eficiente de los recursos materiales y financieros disponibles. Asimismo, se recomienda la creación de equipos de trabajo multidisciplinarios que incluyan enfermeras pediátricas, médicos, psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales de la salud, para brindar una atención integral y coordinada a los niños y sus familias.
Fomentar el trabajo en equipo multidisciplinario: Se recomienda el fortalecimiento de la comunicación y la coordinación entre enfermeras pediátricas, médicos, psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales de la salud, a través de la implementación de estrategias como reuniones clínicas interdisciplinarias, sesiones de discusión de casos y protocolos de atención compartidos. Asimismo, se recomienda la promoción de un ambiente de trabajo colaborativo y de respeto mutuo, donde cada profesional pueda aportar sus conocimientos y habilidades para el beneficio de los pacientes.
Implementar modelos de atención centrada en el paciente y la familia: Se propone la implementación de este modelo en todos los servicios de enfermería pediátrica en Panamá, garantizando que los niños y sus familias sean informados, escuchados y respetados en todas las etapas del proceso de atención. Se recomienda la creación de espacios de participación para niños y familias, donde puedan expresar sus opiniones, necesidades y preferencias. Asimismo, se subraya la importancia de adaptar la comunicación y las prácticas de cuidado a las características individuales de cada niño y familia, considerando su edad, cultura, idioma y nivel de comprensión.
Promover la investigación en enfermería pediátrica: Se recomienda el desarrollo de líneas de investigación prioritarias que aborden los principales retos y realidades de la enfermería pediátrica en Panamá, como la escasez de recursos, la sobrecarga laboral, la falta de formación especializada, la diversidad cultural y los determinantes sociales de la salud. Se recomienda la creación de redes de investigación en enfermería pediátrica que involucren a enfermeras, investigadores, docentes y estudiantes de diferentes instituciones, para fortalecer la capacidad de investigación y promover la difusión de los resultados.
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